Charqui de calamar y medusas saladas se venden en Santiago
Almacenes orientales se consolidan con sabores exóticos
M ientras los tailandeses se deleitan con un charqui de calamar, en Chile su olor aún causa recelo. Y no es necesario viajar al otro lado del mundo para saborear este tipo de manjares. Para ello sólo basta recorrer los almacenes orientales que proliferan en el centro de Santiago.
Además del charqui, se pueden encontrar pierna de cerdo en conserva, cebolla frita seca, habas fritas y la medusa en sal que atestan sus coloridas vitrinas.
Sólo para paladares temerarios, por lo raro de sus ingredientes y lo desconocido de sus sabores, estos alimentos están entrando en las cocinas criollas.
Fundados por inmigrantes de países como China, Taiwán, Corea o Indonesia, los almacenes orientales nacieron hace más de una década en Chile trayendo productos directamente desde estos lugares. Pero, según sus dueños, hoy se está viviendo el mejor momento del negocio.
La jefa de ventas de la distribuidora mayorista Chinese Mark, Paula Zeballos, cuenta que hasta hace poco estos productos eran privilegio de algunos.
“Antes la gente que venía era de clase alta, pero gracias a los programas de televisión e internet, las personas tienen más curiosidad. Empiezan primero llevando cosas para preparar sushi y luego se atreven con cosas menos tradicionales”, afirma.
Entre los productos más vendidos están el nori, que es un alga para preparar sushi, las galletas y fideos de arroz, el suflé de camarón, las salsas de soya, pescado y ostras, así como los jugos de frutas exóticas y variedades de té.
Haciendo un recorrido por el centro de Santiago es posible encontrarse con varios de estos locales. En pleno barrio Patronato se instala Assimarket, un verdadero supermercado de productos orientales.
Su dueña, Eva Kim, lleva 13 años en el negocio y con su escaso español reconoce que el negocio anda bien.
En el Mall Chino de San Diego con Alonso Ovalle, se ubica el almacén Tokoriko, lugar de encuentro de tribus urbanas como Otakus o Visual inspirados en las estética de esos países. Ahí se juntan para devorar las Ramen, sopas instantáneas de diversos sabores como camarón y pollo.
Sebastián Pacheco es uno de ellos. “Yo soy visual y vengo siempre con mis amigos. Nos gusta todo lo oriental”, cuenta.
Algunos de estos productos ya son conocidos y gozan de la preferencia de los consumidores, sin embargo, hay otros que caen en la calificación de “rarezas”.
Según Paula Zeballos, hay cosas que los chilenos no comen. “Algunos productos siguen siendo consumidos sólo por orientales como el gluten en conserva o el gluten frito con maní, por ejemplo. Ni yo los he probado”, comenta la encargada del local de la calle Libertad 550.
Otras delicias
l Anguila asada en conserva: $1.500 la lata.
l Mustard en sal, verduras chinas: $1.000 el paquete.
l Alga madera para chapsui: $12.000 el kilo.
l Jengibre dulce en conserva: $1.800 el frasco.
l Postre de budín de arroz: $900 la lata.
l Sha shoy con ají: $600 la lata.
l Salsa de ostras: $2.800 la botella.
l Medusa en sal: $1.500 el paquete.
l Salsa de pescado: $1.850 la botella.
Indicadores Económicos
| 21.412,96 | | 608,00 | | 620,00 | | 785,00 | | 820,00 | | 37.614 | | -1,2% | | 22.037,86 |