Casi $20 mil sale el parte por viajar con la mascota de copiloto
Para sacar al perro de vacaciones hay que atenerse a la ley
S i se va a salir de vacaciones con la mascota, hay que prepararla para que el ansiado descanso familiar sea entretenido de principio a fin. Y lo primero, es evitar que arme una batahola cuando la suban al auto.
“Debemos mostrarles, sin viajar aún, que las situaciones agradables también ocurren dentro del auto, como jugar a la pelota o comer, para que entre sin miedo y aprenda a conocer y descansar en los asientos”, explica Jessica Toloza, docente de medicina veterinaria de la Universidad Andrés Bello y especialista en conducta animal. Antes del viaje, sugiere, “hay que enseñarle a conocer el ruido del motor y sacarlo a dar algunas vueltas, bajarlo y que se pasee por plazas”.
Ariel Martínez, veterinario de la Clínica Dr.Pet, agrega que al momento de partir “es importante que el animal no haya comido, que el viaje no sea más de una hora con escala para que pueda hacer sus necesidades y no se maree”. Y agrega que “existen jaulas de transporte y cinturones de seguridad para que no se baje del asiento y evitar accidentes”.
Acota que una frenada brusca los puede alterar “y causar alguna reacción violenta. Y en una colisión a 100 km. por hora, un perro de 20 kilos multiplica su peso por 30 y puede golpear un objeto o a una persona como si pesara 600 kilos, transformándose en un proyectil”.
El secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Seguridad en el Tránsito (Conaset), Emilio Oñate, recuerda que la normativa es muy clara al respecto: “En el artículo 80 de la Ley de Tránsito se establece la prohibición de transportar animales domésticos en los asientos delanteros de los vehículos. Y cuando se trasladen, deben ir en la parte trasera. Ahora, si se llevan en camionetas u otros vehículos abiertos, deben ir asegurados con arneses especiales u otros elementos que le impidan la movilidad. El contravenir esto es una infracción leve a la Ley de Tránsito”.
-¿Y cuánto es en plata?
- De 0,2 UTM a 0,5 UTM, son del orden de 20 mil pesos. El sentido de la disposición es que las personas estén atentas a la conducción. Una mascota suelta puede distraerlo en el adecuado paso de los cambios, por ejemplo. Esta disposición se enmarca dentro de una inconducta, conducir no atento a las condiciones de tránsito del momento.
Oñate advierte que “Carabineros cursa infracciones por el traslado de mascota que no se ajusta a la normativa vigente, especialmente en época estival”.
Cómo subirla a un avión
Vacunado y con agua
Carolina Bustos, editora de la revista canina “B.O.B” (Best of Breed) dice que “algunas líneas aéreas cobran 100 dólares por la mascota de 20 kilos en caja de transporte. Otras tienen valores que oscilan entre 7 y 15 dólares por kilo”. La caja debe estar autorizada por IATA, entidad que regula el transporte aéreo. “El perro debe poder pararse y darse una vuelta entera, tener certificados veterinario y de vacuna antirrábica al día, llevarle agua mineral y darle tranquilizante natural”.
Descanse en paz
Para evitar que la mascota se extravíe, el veterinario Ariel Martínez aconseja:
Ponerle una medalla de identificación con el nombre del dueño, domicilio, teléfono y, ojalá, dirección del lugar de vacaciones.
Llevar fotos de la mascota y una descripción con su peso, altura, color y marcas distintivas.
Colocarle en el lomo un microchip con toda la información ($15.000 aprox. en Clínica Dr. Pet).
Si va en avión o en bus, se recomienda el uso de tranquilizantes.
Lencería contra la insatisfacción
La brasileña Cynthia Couto da Silva les está abriendo los ojos a las mexicanas con una explosiva boutique erótica bautizada Ficus, luego de que un estudio revelara que el 60% está insatisfecha sexualmente. Ideó tenidas para revertir la situación, claro que algunas de las prendas íntimas cuestan 1.500 dólares. Sensualidad de lujo.
Lo que contamina googlear
Realizar dos búsquedas en Google produce tanto CO2 (14 gramos) como hacer hervir agua para tomarse un café. Lo afirma un estudio de la Universidad de Harvard, que calculó la electricidad usada por el computador más la energía que consumen los bancos de datos del sitio. Google negó que las cifras fueran tan altas.