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Surfista agarra a tablazos a tiburón para salvar a su prima de la muerte

Pánico en Australia por sucesivos ataques de escualos en contra de humanos

S yb Mundy disfrutaba del mar como cualquier mortal del hemisferio sur chato del calor estival, o sea, chapoteando como puerquito en el barro. Sobre su tabla de surf, incluso, hacía piruetas para impresionar a las lolitas que se bronceaban en la playa Binalong, en la isla australiana de Tasmania.

Era un domingo veraniego de ensueño hasta que un desgarrador grito le sacudió hasta el alma. “¡Ayúdame! ¡Syb, ayúdame!”, escuchó. Volteó, y a pocos metros vio con estupor como Hannah Mighall, su pequeña prima de 13 años y a quien le enseñaba algunos trucos, caía en las mandíbulas de un aterrorizador tiburón blanco.

“La agitaba como una muñeca de trapo”, contó Mundy. El depredador trataba de arrastrarla de un tobillo, bajo el agua, y ahí fue cuando el hombre de 33 años decidió actuar para convertirse en héroe. Reunió coraje y con la tabla de surf de Hannah y sus puños comenzó a golpear al gigante pez de cinco metros. “Aún recuerdo ver su cabeza saliendo del agua y yo tratando de golpear sus ojos, mientras el agua se teñía de rojo”, dijo a una radio local y en declaraciones que reprodujo el diario inglés “The Guardian”.

Syb logró liberar a Hannah, pero el escualo seguía rodeándolos. Y en eso vino la pequeña luz del milagro. Tomó a su sobrina sobre su espalda y le rogó: “Hannah, no importa cuán débil te sientas, abrázame fuerte, ésta ola nos salvará la vida”. Mundy surfeó y, pese a que el animal los siguió, pudieron llegar a la orilla y la pequeña ahora se recupera de las heridas, en un hospital. “Las fuerzas con que ella luchó me motivaron a no abandonarla”, sentenció Mundy.

Sicosis colectiva

Los testigos de la escena no podían dejar de recordar la película “Tiburón” de Steven Spielberg, y más considerando que el ataque a la muchacha fue el tercero en 24 horas y el cuarto en dos semanas, en las costas australianas.

La sicosis comenzó el 27 de diciembre, cuando Braian Guest (51), paradójicamente defensor de los escualos, fue engullido por uno de ellos. El sábado, en tanto, Jonathan Beard resultó herido al ser mordido en New South Wales, mismo estado donde Steven Fogarty debió recibir cuarenta puntos de sutura en su pierna, tras escapar de un tiburón toro.

Mientras las autoridades han decidido cerrar algunas playas para los bañistas, algunos expertos quieren evitar la satanización de estos animales, culpando a la sobrepesca de otras especies (habituales alimentos de estos gigantes) como responsable de los ataques. “Han sido forzados a buscar otras presas”, sostuvo el zoólogo Vic Hislop. Y en ese escenario, una playa infestada de veraneantes parece un festín imperdible.

Llevaba muerta dos días y dio a luz a una niña

Conmovedor caso en Inglaterra de mujer clínicamente fallecida

La historia de Jayne Soliman (41) es triste, como para un guión de película. Estaba embarazada, sufrió una hemorragia cerebral y fue declarada muerta clínicamente. Lo milagroso, es que a los dos días de estar conectada a un respirador artificial, dio a luz a su hija.

Los médicos mantuvieron activo el corazón de la mujer por 48 horas y bombearon grandes dosis de esteroides para ayudar al desarrollo de los pulmones de la guagua. Luego, le practicaron una cesárea: su hija tenía 26 semanas de gestación y apenas pesó un kilo.

La pequeña fue colocada unos segundos sobre el pecho de su madre. Luego, el padre, envuelto en la pena, la tomó en brazos y autorizó a los doctores para que desconectaran a la mujer.

La guagua fue bautizada como Aya, palabra que en el sagrado libro del Corán significa “milagro”.

Lula quiso agarrar a zapatazos a periodistas

g Bueno para la talla andaba ayer el presidente brasileño Luiz Inácio da Silva. En la inauguración de la Feria Internacional del Calzado y Artículos de Cuero 2009, en Sao Paulo, el popular Lula bromeó con tirarles zapatos a los periodistas que cubrían el evento, recordando el episodio donde un reportero iraquí agredió a George W. Bush con un proyectil similar. Las razones de por qué el mandatario andaba tan dicharachero. Fácil: era su primer día después de vacaciones. /Agencias.

Tardó 26 años en armar cubo de Rubik

g Graham Parker, un inglés de la localidad de Portchester, dedicó 27.400 horas de su vida a armar el cubo de Rubik, que compró una tarde de 1983. Se perdió paseos, fiestas, partidos de fútbol, pololeos por tratar de resolverlo. En total, 26 años de su vida. Días atrás jugaba en su pieza y de repente todos los colores calzaron. “Lloré de alegría”, dijo al “Telegraph”. Cosas de la vida: el holandés Erik Akkersdijk lo armó en 7.08 segundos. /Agencias

 
 
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