Diccionario del corrupto fascina a cibernautas
Campaña de Chile Transparente quiere que las cosas se hagan bien
L as páginas del Diccionario del Corrupto están calentitas en internet. A cada rato un usuario ingresa una palabra, una frase o una expresión, típicamente chilenas, que aluden a la costumbre de hacer un sinfín de cosas de manera poco transparente.
Hasta ahora, más de 300 ideas han aparecido en este particular texto virtual, en el sitio www.diccionariodelcorrupto.cl, que surgió como parte de la campaña “Súmate al Chile sin corrupción”, de Chile Transparente, que busca que el ciudadano común y quienes se mueven en las esferas del poder hagan las cosas bien, sin trampas ni artilugios.
“Se tiende a pensar que es un problema de otros, pero la falta de probidad y los temas de corrupción son problemas de todos. Cual más, cual menos, caemos en hechos de corrupción, los aceptamos o ni siquiera reparamos en ellos”, explica Javier Cox, presidente de esta institución.
Las ideas se recibirán hasta febrero y después de una selección las opiniones de los usuarios serán impresas en un texto. Junto con cada a cada aporte, irá el nombre de quien lo hizo.
San lunes Gonzalo Villalobos ya tiene a su haber varias definiciones divertidas en el diccionario. Dijo que la expresión “¿y cómo lo podríamos arreglar?” se usa “para ver si el interlocutor da pie para ser corrompido”.
“No vivo preocupado de la corrupción, pero me doy cuenta de que estamos rodeados de ella y de que a veces caemos en ella. En general es de poca monta, como no pagar en los buses del Transantiago, pero también he visto cómo se manejan grandes negocios a través de compadrazgos, pitutos o comisiones. Creo que muy pocos están libres. No serán grandes negociados, pero es corrupción al fin. El que compra en la calle, el que no pide boleta, el que recomienda al hijo de un amigo para un trabajo, el que tiene un amante. Pero la que más me preocupa es la estatal”, explica Villalobos, que no para de ingresar términos.
También hay aportes sobre viejas costumbres, como el “san lunes”, el “jefe, se murió mi…” o poner bajo el ítem “almuerzo de negocios” cualquier comida con amigos o familiares.
La actualidad nacional sirvió de material creativo a Fernando Larrañaga. Para él, por ejemplo, “Informe técnico” se entiende como “remesas y remesas de papeles sacados de Internet, bajo el sistema de copiar y pegar, y que luego nadie lee. Se utiliza para cubrir desfalcos”.
“El chileno se maneja con este lenguaje, porque muchas de las frases están institucionalizadas. El chileno se cataloga de tonto pillo y en sí es corrupción. No asume que el comer un paquete de galletas en el supermercado sin pagar no es un acto de viveza. Es robo”, comenta Larrañaga.
En la página también los cibernautas pueden votar por las mejores frases relacionadas con algún hecho de corrupción.
Tenemos mojado al árbitro
Spot radial
Avisos desplegados en el Metro y la calle, más tres spots radiales complementan la campaña.
En uno de ellos se explica el término “mojado” a través del diálogo entre un futbolista y su entrenador:
-Oiga, jefe, en el primer tiempo les metimos con todo, pero estos gallos son buenos, buenos. Ni con Mesisi les ganamos.
-No te preocupís, cabrito, si tenemos mojado al árbitro.
Al final, un locutor de voz profunda y solemne dice que “mojado” es un vocablo que alude a “le pasamos unas lucas para que arbitre a nuestro favor”.