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Dolor por muerte de niña que cayó a una piscina: Esto pasó porque somos pobres

Familiares reclaman demora en el traslado de María Ignacia, de 3 años

C omo habitualmente lo hacía, ayer en la mañana Carmen Gloria trabajaba en la parcela Las Cabañas, en la comuna de Nogales, acompañada de su hija de tres años y cuatro meses, María Ignacia Acuña.

Mientras la mujer trabajaba, la niña jugaba en el patio con un perro, en los alrededores de una piscina. Pasaron pocos minutos y Carmen Gloria, al mirar hacia afuera, no encontró a la pequeña y salió al patio a buscarla.

“Yo siempre la tuve a mi vista y no la dejé ver por más de 15 minutos”, relataría horas después a Carabineros la atribulada madre.

La escena con la que se encontró luego de ese cuarto de hora la dejó paralizada.

En la piscina, la pequeña flotaba boca abajo, en una situación que, se presume, se prolongó por algo más de cinco minutos.

Sergio Acuña, papá de la niña, le realizó respiración artificial, pero no hubo resultados positivos. Desesperados, los padres de María Ignacia la trasladaron al hospital Mario Sánchez, de La Calera.

Allí los especialistas la trataron de estabilizar, mientras los padres pidieron un helicóptero para llevarla a un centro especializado. El aparato, sin embargo, nunca llegó.

En su defecto, una ambulancia del hospital San Martín de Quillota auxilió a la pequeña.

“Nosotros llegamos y la niña tenía una media hora ya desde que salió del agua, estaba complicada y con signos vitales complejos”, explicó a “La Estrella” online Fernando Espinoza, paramédico tratante y supervisor de la unidad de emergencia del hospital quillotano.

Allí la niña fue parcialmente estabilizada y recién en ese momento se decidió llevarla en helicóptero hasta Viña del Mar. Sin embargo, la niebla y las malas condiciones climáticas habrían cambiado el destino inicial que era el Gustavo Fricke, de Viña del Mar.

A esa altura, los familiares de María Ignacia levantaron la voz por el excesivo tiempo ocupado en el operativo. “El trayecto se demoró demasiado. En el helicóptero decían que llegaban a Viña, pero al final el piloto habría tomado la decisión de trasaladarse a Santiago”, relató el padre de la niña.

Finalmente, la niña fue llevada en una camilla, con máscara de oxígeno y cuello ortopédico hasta hospital Roberto del Río, de Santiago.

En el recinto, María Ignacia fue sometida a reanimación y conectada a un respirador artificial. Pese a los intentos por estabilizarla, no respondió. Murió a las 19.15 horas de ayer.

“Esto pasó porque somos pobres y no hubo rapidez para nosotros. El ministro (Andrés Velasco) en tres tiempos tuvo todo para que atendieran a su hija. Estoy contento que ella se haya recuperado, pero nosotros somos pobres. Se demoraron cuatro horas para traer a nuestra niña a Santiago, no entiendo”, comentó Ignacio Traiper, padrino de la niña, cuando le dijeron que estaba con muerte cerebral.

“Ella estuvo tres horas en terapia de soporte, pero falleció de un paro cardiorrespiratorio”, dijo el médico tratante Jorge Larrea.

En cuanto a la demora en el traslado, el especialista aseguró que no se podía determinar si tuvo incidencia o no, ya que lo fundamental es el tiempo de la inmersión.

“Lo ideal es que el traslado se haga en un tiempo prudente. Tres o cuatro horas es bastante”, agregó el doctor Larrea.

4

horas en total demoró el traslado de María Ignacia entre Nogales y Santiago.

Universitarias pasean sus cuerpos pintados por la calle

Tres chicas llegaron a la embajada de EE.UU. a pedirle favores a Obama

Con el cuerpo desnudo y pintado con tintas en base a gel de colores rojo, azul, dorado y verde, cuatro miembros del colectivo Lepidóptero sorprendieron ayer en la avenida Andrés Bello, en Providencia, cuando en las puertas de la embajada de Estados Unidos se sumaron a una causa pacífica, pero poco novedosa: pedir el fin de la guerra en Irak.

Los chicos iban bailando descalzos y moviendo una cola que salía de la parte trasera de un carro alegórico en el que iban dos actores vestidos de Tío Sam y Barack Obama.

Con su silueta azul brillante, Aysmara Miranda desprendió más de un suspiro entre los asistentes. “Fue raro al principio, pero no me sentí desnuda en ningún momento. Sin pintura creo que no lo hubiese hecho”, dijo la estudiante de medicina.

Javiera Garcés, de 22 años, explicó que se usaron colores para representar la diversidad de masas. “Nos juntamos en Bellavista y armamos el carro alegórico, que simboliza que queremos que Obama rompa las cadenas del mundo”, agregó.

El aspecto de Fernanda Bravo, de 20 años, se diferenciaba de las otras dos chicas por la gota que tenía dibujada en la frente. “El hinduismo y el budismo para mí son el camino hacia la paz”, comentó.

El más recatado, pero no por eso menos valiente -era el único hombre entintado-, fue Diego Irizarri, de 20 años. El estudiante no desfiló totalmente desnudo, pero sí andaba en bóxer. Cuenta que le dolieron un poco los pies, “porque estaba caliente el piso y veníamos desde Los Leones”.

El caso de Ema

El 17 de febrero pasado, un accidente muy similar afectó a la hija del ministro Andrés Velasco y la periodista Consuelo Saavedra. Ema, de 2 años, cayó a la piscina de su casa en Zapallar, donde los Velasco Saavedra pasaban una tarde de verano. En aquel momento, la rápida acción de Consuelo y luego de Carabineros, quienes trasladaron en tres horas a la niña a la Clínica Las Condes, permitieron que se salvara.

 
 
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