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El arquero que tenía de caseros a los chilenos

Miguel Miranda, ex portero peruano y papá de los rotos

B asta que Miguel Miranda escuche el himno de su país para que de inmediato su memoria lo transporte a aquel recordado 12 de octubre de 1997. Aquella noche, el por entonces arquero de la selección peruana apenas podía soportar la “humillación” de la que era objeto su canción nacional en Santiago, en la antesala del decisivo duelo entre Chile y Perú, que terminó 4-0 a favor de la Roja.

“En ese momento, les decía a mis compañeros que salieran corriendo y no siguieran cantando el himno. Tenía una rabia tan grande, que sólo quería hacer callar al público. Pero nadie me hizo caso y se quedaron ahí, entonando la canción, como hipnotizados”, recuerda Carón, como lo conoce la afición en Perú. “Como esa noche, no volví a vivir otra igual. Cómo me hubiese gustado jugar ese partido. Pero el destino me tuvo entre los suplentes”, agrega.

Para fortuna de Chile, aquel partido no lo jugó Miranda, todo un verdugo para los futbolistas nacionales. Sus números ante la Roja son indesmentibles: cuatro partidos jugados, cuatro triunfos.

“Por eso siempre repito que me habría gustado jugar ese partido en Santiago. No digo que conmigo lo ganábamos, pero quién sabe lo que habría ocurrido”, dice el ex arquero, hoy integrante del cuerpo técnico de Universitario de Deportes y que, por su particular récord, fue calificado como el “papá de los rotos”.

-No fueron partidos cualquiera los que usted ganó. Estuvo, por ejemplo, en el 6-0 que le propinaron a Chile con Azkargorta en la banca.

-Te soy sincero, ese es el que menos me importó en su momento. Me acuerdo que llegué al camarín, me vestí y me fui a la casa. No le tomé el peso a esa victoria ni a las consecuencias que tuvo. Sé que a partir de ahí el técnico de ustedes cayó en desgracia.

-O sea, tiene otro más recordado.

-Si me das a elegir, me quedo con el de la Copa América de 1993, en Ecuador. Esa vez, incluso Chile llevó especialmente a Iván Zamorano. Atajé todo, hasta un penal que, si mal no recuerdo, lo tiró el Coto (José Luis Sierra). Creo que después de ese partido Zamorano siempre dijo que yo era el mejor arquero peruano que enfrentó. Esa frase no me la olvido.

-¿Cuándo es apodado el “papá de los rotos”?

-No me acuerdo. Eso sí, te quiero aclarar que nunca me gustó que me dijeran así. Además, jamás decía que yo le ganaba siempre a Chile. Para nada.

-Le aclaro que en Chile se sabía de su leyenda.

-No sabía eso. Pero hay detalles que por ahí te dicen algo. En las eliminatorias para Francia, casi no jugué, pero curiosamente me tocó enfrentar a Chile en la primera rueda en Lima. Y ganamos 2-1.

-Y el 2001 pasó lo mismo. No venía jugando y apareció en la segunda rueda.

-Y también ganamos. Parece que ahora sí me estoy convenciendo de mi leyenda (ríe). Por eso quizás me recuerdo siempre de ese famoso partido de Santiago del 97. A lo mejor la historia habría sido distinta.

El hombre sin memoria

Miranda vio la muerte en una cancha

La casa de Miguel Miranda, en el barrio de Monterrico, no guarda ningún recuerdo de su extensa carrera, porque un recuerdo de la Libertadores 94 todavía lo atormenta. “En medio de un partido en Medellín, un hincha colombiano entró a la cancha y venía directo a mí, apuntándome con una pistola. Lo tengo fijo frente a mí. De pronto, apareció la policía no sé de dónde y lo agarró. Estaba helado. Nunca vi que pasara eso en una cancha. Y justo me tocó a mí”.

 
 
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